Para muestra un poema de Malaguzzi:
El niño tiene
cien lenguajes,
cien manos,
cien pensamientos,
cien modos de pensar
de jugar y de hablar…
Cien modos de escuchar, de amar,
cien alegrías para cantar y entender.
cien modos de descubrir,
cien modos de inventar, de soñar…
El niño tiene cien lenguajes,
pero le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura le dicen:
hay que pensar sin manos,
trabajar sin cabeza,
escuchar y no hablar,
entender sin alegría…
Le dicen que descubra un mundo que ya existe,
y de cien, le quitan noventa y nueve.
Le dicen que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas que no están unidas.
Le dicen, en resumen,
que el cien no existe.
Pero el niño exclama:
“Sin embargo, el cien existe”
Loris Malaguzzi.
Providencialmente, lo primero significativo que Javier encontró en Belfast fue ¡la noria de la foto!